En un mundo donde las plataformas digitales y los algoritmos de recomendación marcan el ritmo de lo que vemos, el Festival de Cannes 2025 levanta la voz con una curaduría que desafía el olvido. La sección Cannes Classics, dedicada a restaurar y revalorar películas fundamentales para la historia del cine, será este año más potente que nunca. ¿La razón? Tres nombres que bastan para encender la conversación entre cinéfilos y nostálgicos: Alejandro González Iñárritu, Charles Chaplin y Stanley Kubrick.
En su próxima edición, Cannes rendirá homenaje al 25 aniversario de “Amores perros”, ópera prima del cineasta mexicano que sacudió las bases del cine latinoamericano en el año 2000. Pero eso no es todo: también se conmemorarán los 100 años de “La quimera del oro”, obra maestra de Chaplin, y se proyectará una restauración de “Barry Lyndon”, el filme revolucionario de Kubrick rodado casi completamente con luz natural. Una alineación de joyas fílmicas que promete no solo emocionar, sino recordar que el cine es también archivo, herencia y resistencia frente al olvido.
“Amores perros” vuelve a rugir en Cannes
Cuando en mayo del 2000 una película mexicana protagonizada por Gael García Bernal irrumpió en la Semaine de la Critique de Cannes, pocos imaginaron que ese día cambiaría para siempre el rumbo del cine iberoamericano. “Amores perros” no solo se llevó el premio a casa: lanzó al mundo a Alejandro González Iñárritu como una nueva voz de impacto global.
Con una narrativa coral, cargada de violencia urbana, realismo emocional y una dirección que coqueteaba con el caos, “Amores perros” fue descrita en su momento como una “deflagración” dentro del cine mexicano. Y es que, más allá de su guion fragmentado, lo que Iñárritu presentó fue un manifiesto: el cine latino no tenía que suplicar espacio en las ligas mayores, podía irrumpir sin pedir permiso.
Ahora, 25 años después, la cinta regresa a Cannes en una versión restaurada en 4K, supervisada personalmente por el director, como parte del tributo que el festival le rinde. La proyección no solo será un ejercicio de memoria: será una oportunidad para que nuevas generaciones descubran una película que sigue tan vigente como incómoda, tan cruda como hermosa.
Chaplin y el oro del cine mudo
El mismo día de la proyección de “Amores perros”, el 13 de mayo, Cannes abrirá también su homenaje a Charles Chaplin, uno de los padres fundadores del lenguaje cinematográfico. El centenario de “La quimera del oro” (The Gold Rush, 1925) será celebrado con una restauración en 4K realizada por la Fondazione Cineteca di Bologna, que después del festival comenzará a circular por salas de cine a nivel internacional.
“La quimera del oro” es, para muchos críticos, la película que consolidó a Chaplin como algo más que el entrañable vagabundo. Aquí, su personaje enfrenta el hambre, la codicia, la soledad y el absurdo en medio del paisaje helado de la fiebre del oro. Pero también, y esto es clave, ofrece algunas de las escenas más icónicas del cine mudo: desde la casa colgando al borde del abismo hasta el inolvidable “baile de los panes”.
Cien años después, el cine sigue bebiendo de la fuente de Chaplin. Su capacidad de emocionar con una mirada o una coreografía mínima se convierte en un recordatorio de que, por encima de los efectos especiales, el cine es emoción pura.
Kubrick y la belleza de la luz
Entre los grandes momentos de Cannes Classics estará también la proyección restaurada de “Barry Lyndon”, filme de 1975 que se adelantó a su tiempo en más de un sentido. Stanley Kubrick, obsesivo como siempre, decidió rodar esta adaptación del siglo XVIII utilizando exclusivamente luz natural o velas, una decisión técnica que en su momento fue considerada radical.
El resultado fue una cinta de una belleza pictórica inigualable. Cada encuadre parece un óleo barroco, cada escena respira autenticidad. Hoy, cuando los avances digitales permiten trucos visuales imposibles hace décadas, revisitar “Barry Lyndon” es un acto casi místico: volver a un cine que confiaba en el ojo humano y en la textura real del mundo.
La restauración que se presentará en Cannes promete rescatar ese esplendor original y proyectarlo como si el tiempo no hubiera pasado. Una experiencia imperdible para amantes de la imagen, la historia y la dirección de arte elevada al arte mayor.
El regreso de los irreverentes: Dogma y Kevin Smith
Pero Cannes no vive solo de solemnidades. La sección Classics también incluirá una dosis de rebeldía y humor con la celebración del 25 aniversario del movimiento Dogma 95, y en particular con una edición especial de una de sus obras más queridas: “Dogma”, de Kevin Smith.
Con su irreverente humor religioso, su estética DIY y su crítica frontal a los sistemas de creencias, “Dogma” regresa en lo que su creador llama con ironía una “gira de resurrección”. Y es que, en tiempos de corrección política y contenidos “seguros”, recuperar una película tan provocadora es casi un acto de rebeldía.
Latinoamérica también brilla en Cannes Classics
El cine latinoamericano no solo estará representado por Iñárritu. La sección también incluye restauraciones de dos joyas poco conocidas fuera de sus países: “Más allá del olvido” (1956) del argentino Hugo del Carril —una cinta que muchos han comparado con “Vértigo” de Hitchcock—, y “La paga” (1962), una coproducción colombo-venezolana que será redescubierta por el público europeo.
Estas proyecciones no son solo homenajes: son también oportunidades para reconsiderar el lugar de Latinoamérica en el canon global. Películas que fueron olvidadas por la distribución internacional vuelven al centro de la conversación gracias a Cannes.
Documentales, memorias y despedidas
La programación incluye también tres documentales dedicados a figuras recientemente fallecidas: Carlos Diegues, David Lynch y Pierre William Glenn. Cada uno, a su manera, transformó el lenguaje cinematográfico de su país. Estos trabajos no solo celebran su legado, sino que exploran su influencia en generaciones posteriores.
Además, se preestrenará “Moi qui t’aimais”, dirigida por Diane Kurys, la primera mujer en inaugurar Cannes en 1987. Su nueva obra presenta la compleja relación entre Simone Signoret y Yves Montand, una de las parejas más míticas del cine francés. Un título perfecto para cerrar el círculo entre el amor, la fama y el cine como espejo de las pasiones humanas.
Cannes Classics: Algo más que nostalgia
Lejos de ser una simple sección paralela, Cannes Classics se ha convertido en un termómetro del alma del cine. Cada restauración, cada proyección, cada homenaje es una declaración: la historia del cine no es un museo, es un territorio vivo. Un archivo en movimiento que sigue enseñándonos cómo mirar, cómo narrar y cómo resistir al paso del tiempo.
Este 2025, con Iñárritu, Chaplin, Kubrick y más, el pasado y el presente del cine se darán la mano bajo el cielo de la Costa Azul. Una fiesta para recordar que las películas no mueren: solo esperan a ser redescubiertas.
Por Adrián Morales





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