El look de apertura para la colección Dior Men’s Otoño/Invierno 2026 fue un tributo al legendario modisto Paul Poiret. Jonathan Anderson encontró inspiración en los vestidos de Poiret de 1925.
Anderson anticipó esta conexión mostrando un video teaser de la placa que honra al couturier Paul Poiret, ubicada frente al atelier de Dior en el 30 de Avenue Montaigne.


Nacido en 1879, Poiret se formó bajo la tutela de Jacques Doucet antes de abrir su propia maison de alta costura en 1903. Su primer diseño, una capa de tela roja, vendió 400 copias y alcanzó fama tras diseñar un manto negro de tul sobre tafetán negro, pintado por famoso artista de abanicos, Billotey. La actriz Réjane lo usó en una obra de teatro, y se convirtió en una estrategia para los diseños de Paul.


EL MODISTO VISIONARIO
Fue él quien eliminó el uso de la enagua, y más tarde haría lo mismo con el corsé. Poiret se consolidó con un controvertido abrigo tipo kimono y otros diseños holgados.
Llegó a ser tan famoso, que Margot Asquith, esposa del primer ministro británico H.H. Asquith, lo invitó a mostrar sus diseños en el 10 de Downing Street.

CAÍDA DE UN IMPERIO DE MODA
Al inicio de la Primera Guerra Mundial, Poiret dejó su maison para servir en el ejército. Cuando regresó en 1919, el negocio estaba al borde de quiebra —y diseñadores como Chanel se encargaron de producir prendas sencillas y elegantes, lejos de la complejidad que usaba Poiret—.
Llegó a crear vestuario para estrellas de Broadway en Nueva York, pero nunca se estableció del todo y regresó a París, solo para terminar de abandonar la marca que estableció.

Viviendo en pobreza y vendiendo dibujos en cafés parisinos, la Chambre syndicale de la Haute Couture consideró darle un apoyo mensual (idea rechazada por un presidente del grupo).
La diseñadora France Martano, amiga del diseñador, se ofreció a ayudarlo con resguardo y comida. Aún así, Poiret murió en 1944, y Elsa Schiaparelli costeó su entierro.

RECOBRANDO UN NOMBRE PERDIDO
Comercialmente inactiva desde 1933, los derechos globales de la marca Poiret fueron adquiridos a principios del 2010 por una compañía de Luxemburgo llamada Luvanis.
Cinco años después, el derecho de uso del nombre de la marca se vendió a un conglomerado surcoreano de moda y lujo. El más reciente homenaje al olvidado Paul Poiret se hizo en el museo MAD PARIS, ‘Paul Poiret: Fashion is a Feast’, llevada a cabo a lo largo del 2026 hasta el 11 de enero del 2026 —siendo la primera gran exposición dedicada al diseñador.

La principal contribución a la moda de Paul Poiret fue su técnica de drapeado de telas, encontrando inspiración en la vestimenta antigua y los motivos espléndidos. Poiret «pudo haber sido el último gran orientalista de la moda», explica el MET, «pero también fue su primer gran modernista».





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