La relación entre Giancarlo Giammetti y Valentino Garavani ha sido una de las alianzas más particulares dentro de la industria de la moda, abarcando seis décadas de amor, amistad y negocios.

Cómo se conocieron Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti
Se conocieron en el verano de 1960 en el Café de París; Valentino era un diseñador de 28 años que acababa de abrir su casa de moda en Via Condotti, mientras que Giammetti era un estudiante de arquitectura de 18 años.
Garavani era “increíblemente seductor, con su bronceado profundo, ojos azules y una forma de hablar suave pero intensa”, escribió Giammetti en su libro de 2013 para Assouline, Private: Giancarlo Giammetti.
Giammetti abandonó sus estudios para unirse a Valentino y salvar la firma, que en sus inicios enfrentaba dificultades financieras: Garavani fue la mente artística y Giancarlo el estratega comercial. En aquel entonces, ambos como pareja.

Los inicios de un imperio
La primera sede de Valentino se instaló en un palazzo del Renacimiento, en la 11 Piazza Mignanelli. A partir de entonces, comenzó a crecer el imperio Valentino poco a poco.
Jackie Kennedy fue la figura pionera para la popularidad de Valentino: en 1964, la ex primera dama de Estados Unidos le encargó al diseñador seis vestidos de alta costura, todos en blanco y negro, para usarlos en el año de luto tras el asesinato de su esposo, John F. Kennedy.
Años después, Jackie usaría un Valentino para su boda con Aristotele Onassis. En ese entonces, el negocio se mudó de Florencia a Roma y se hizo famoso el logo de la ‘V’.

La relación más duradera
Durante sus primeros 12 años en el negorio, pasaron prácticamente todos los días y noches juntos. En 1972 rompieron románticamente. “Transformar nuestra relación en algo nuevo fue un proceso gradual. Pero pronto entendí que Valentino siempre sería familia”, dice Giammetti (vía Vanity Fair).
“Lo nuestro, esa cercanía y la forma en que nos necesitábamos, estaba por encima de todo; era más fuerte que cualquier cosa que nos pasara. Lo más importante era que siempre estábamos ahí el uno para el otro. Seguimos estando ahí el uno para el otro.”






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