Fashion Week México lleva 19 años haciendo historia en el contexto de la moda nacional. Este martes 14 de abril arranca la edición de Guadalajara para recibir a diseñadores, creativos y representantes de la industria, y así consolidar a Jalisco como un punto estratégico.

Con su mezcla de historia, arquitectura icónica y energía contemporánea, la capital jalisciense se posiciona como el escenario perfecto para contar una nueva narrativa de moda. Pero para entender el contexto de cómo llegamos a Guadalajara, platicamos con Beatriz Calles, directora de VFWMx, sobre este camino en la moda mexicana.

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“Quiero que se coman al mundo”: Beatriz Calles sobre el futuro del diseño mexicano
Foto: Rubén De León

¿CÓMO HA CAMBIADO TU VISIÓN SOBRE LO QUE SIGNIFICA “IMPULSAR TALENTO” DESDE QUE COMENZASTE EN VOLVO FASHION WEEK MÉXICO HASTA HOY?

Ha cambiado muchísimo. Hace veinte años, muchos diseñadores eran todólogos: ellos mismos cortaban, cosían, probaban y producían sus colecciones, y después del desfile prácticamente se sentaban a esperar a que llegaran las clientas. No existían equipos de ventas ni estrategias comerciales estructuradas, y mucho menos redes sociales.

El panorama ahora es completamente distinto. La profesionalización ha crecido y la tecnología ha sido clave: ahora un desfile puede verse en todo el mundo en tiempo real, lo que abre oportunidades que antes eran impensables.

Desde Volvo Fashion Week México, hemos trabajado mucho en eso: en motivar a los diseñadores a pensar en grande, a entender que pueden competir con marcas internacionales. Sabemos que la industria en México comenzó más tarde que en ciudades como París o Milán, pero eso no limita nuestras aspiraciones. Al contrario, refuerza hacia dónde queremos llegar.

“Quiero que se coman al mundo”: Beatriz Calles sobre el futuro del diseño mexicano
Foto: Rubén De León

¿QUÉ HABILIDADES NUEVAS CREES QUE HOY SON INDISPENSABLES PARA SOBREVIVIR EN LA INDUSTRIA COMO DISEÑADOR?

Un diseñador necesita entender que la moda también es un negocio. Antes había mucha pasión por la creatividad, pero poca conciencia comercial; es indispensable equilibrar ambas cosas. No basta con hacer piezas espectaculares, también tienen que ser vendibles.

Desde mi experiencia hablando con compradores de tiendas como Saks Fifth Avenue, El Palacio de Hierro o Liverpool, lo que buscan es consistencia: diseñadores que demuestren, durante varios años, no solo propuestas interesantes en pasarela, sino resultados reales en ventas.

Hay clave habilidades como la visión comercial, la capacidad de adaptación y la apertura a la crítica. Un diseñador debe ser flexible, saber ajustar sus propuestas sin perder identidad y entender que no todo puede ser conceptual. Las piezas de runway son importantes, pero también lo es crear productos que conecten con el mercado.

¿QUÉ PAPEL JUEGA HOY FASHION WEEK MÉXICO MÁS ALLÁ DE LA PASARELA?

Fashion Week México funciona como una plataforma de visibilidad y posicionamiento para el diseño nacional, con el objetivo de generar mayor conocimiento y consumo tanto dentro como fuera del país. Más allá de la pasarela, impulsa que las personas conecten con las propuestas de los diseñadores mexicanos y se traduzca en resultados concretos: ventas.

“Quiero que se coman al mundo”: Beatriz Calles sobre el futuro del diseño mexicano
Foto: Rubén De León

EN TÉRMINOS DE NARRATIVA, ¿CÓMO HA CAMBIADO LA FORMA EN LA QUE LOS DISEÑADORES MEXICANOS CUENTAN HISTORIAS A TRAVÉS DE SUS COLECCIONES?

Los diseñadores mexicanos están mucho más enfocados en su consumidor final y en definir con claridad su target. A diferencia de antes, ya no buscan abarcar a todo tipo de público, sino entender con precisión a quién le hablan y conectar de forma directa con esa audiencia. Esto ha fortalecido la narrativa de sus colecciones, porque cada propuesta responde a una identidad más clara y a necesidades específicas del mercado.

Este enfoque también enriquece la diversidad dentro de la industria: hay más diseñadores, más propuestas y, como resultado, el consumidor puede encontrar opciones que realmente se alineen con su estilo personal. Desde la perspectiva de Fashion Week México, el papel no es filtrar desde el gusto individual, sino abrir espacio a distintas sensibilidades y visiones, entendiendo que cada una tiene el potencial de conectar con públicos diferentes y generar oportunidades dentro del mercado.

¿QUÉ TE SIGUE EMOCIONANDO DESPUÉS DE MÁS DE CINCO DÉCADAS EN LA INDUSTRIA?

Me sigue emocionando que es una industria viva, que no deja de moverse. Justo cuando piensas en parar o cambiar de rumbo, aparece la necesidad de innovar, de volver a llamar la atención, de hacer las cosas distinto. Esa energía constante es lo que la mantiene tan estimulante.

También me emociona profundamente la gente que encuentras en el camino. Hace poco falleció Pixie Hopkin, y recordar su historia me hace pensar en lo valioso que es coincidir con personas con las que construyes complicidad durante tantos años. Ella, junto con Alfredo Elías Calles, me enseñaron muchísimo, sobre todo a atreverme.

Desde finales de los setenta, Pixie ya rompía esquemas: introdujo pelucas, maquillaje con crayones y propuestas que en ese momento eran completamente disruptivas. Esa libertad creativa y ese impulso por hacer las cosas —como organizar desfiles en lugares inesperados— es algo que sigue inspirando y que mantiene viva mi emoción por esta industria. Es maravilloso, y estoy agradecida con Dios de que me haya puesto en este lugar.

“Quiero que se coman al mundo”: Beatriz Calles sobre el futuro del diseño mexicano
Foto: Rubén De León

¿CÓMO IMAGINAS A FASHION WEEK MÉXICO EN LOS PRÓXIMOS 10 AÑOS: MÁS GLOBAL, MÁS LOCAL O UNA MEZCLA COMPLETAMENTE DISTINTA?

Yo quiero comerme al mundo, quiero que mis hijos [los diseñadores] se coman al mundo. Lo imagino totalmente global, que tengan la fuerza para llegar fuera de México y triunfar.

Casos como Pineda Covalin, con presencia y éxito en ciudades como París o Madrid, o trayectorias como la de Lorena Saravia y su colaboración con H&M, o Montserrat Messeguer con Pull&Bear, demuestran que ese camino ya se está construyendo.

Al mismo tiempo, ese reconocimiento internacional también impulsa el el consumo local. Cuando un diseñador triunfa fuera, despierta curiosidad y deseo dentro de México. Por eso, el objetivo es que el diseño mexicano crezca en ambas direcciones: que conquiste mercados internacionales y que, a la vez, fortalezca su lugar en el país, incluso en regiones donde históricamente se ha valorado más lo extranjero.

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