En un gesto tan simbólico como disruptivo, el PAPA Francisco ha decidido reescribir su propio funeral. A lo largo de su papado, Jorge Mario Bergoglio se ha distinguido por su estilo austero, su cercanía al pueblo y su afán por desmitificar la figura papal. Ahora, con una serie de reformas litúrgicas históricas, el pontífice ha preparado el escenario para lo que será su última aparición pública: sus exequias.

Lejos de los fastuosos rituales que han acompañado a sus predecesores durante siglos, Francisco ha trazado un nuevo camino que, en lugar de centrarse en la pompa y el poder, gira en torno a la espiritualidad, la sencillez y la esencia pastoral de su vocación.

 


Un nuevo ritual para una nueva era

En noviembre de 2024, el Vaticano presentó oficialmente la segunda edición del Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, el documento litúrgico que regula el desarrollo del funeral de un papa. Este nuevo manual fue aprobado personalmente por el papa Francisco y responde a su deseo de simplificar y espiritualizar el ritual funerario pontificio.

Lejos de ser una mera actualización técnica, este documento redefine el protocolo funerario del Vaticano. En palabras del arzobispo Diego Ravelli, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, esta reforma busca que el funeral de un papa “exprese mejor la fe de la Iglesia en Cristo resucitado” y se perciba menos como el acto fúnebre de un jefe de Estado o figura de poder.


De tres ataúdes a uno: Adiós a la tradición barroca

Una de las transformaciones más llamativas en el nuevo ritual es la eliminación de la tradición de los tres ataúdes. Hasta ahora, los pontífices eran enterrados dentro de un ataúd de ciprés, sellado a su vez en otro de plomo y, finalmente, colocado dentro de uno de roble. Este triple símbolo, cargado de significado y solemnidad, ha sido sustituido por un único féretro de madera con interior de zinc.

Este cambio no es menor: representa el deseo de Francisco de abandonar los elementos que evocan poder y lujo, en favor de una despedida más coherente con los valores evangélicos que ha predicado.


El lugar de descanso eterno: Santa María la Mayor

Francisco ya ha dejado claro que no desea ser enterrado en las criptas vaticanas, donde descansan la mayoría de los papas, incluidos san Pedro y san Juan Pablo II. En su lugar, ha solicitado que su sepultura tenga lugar en la basílica de Santa María la Mayor, uno de los templos marianos más antiguos y queridos de Roma.

Esta elección tiene una poderosa carga simbólica. Desde el inicio de su pontificado, Francisco ha demostrado una devoción constante a la Virgen María, visitando esta basílica al inicio y final de cada uno de sus viajes apostólicos. Ser enterrado allí es, sin duda, un gesto de humildad y coherencia con su espiritualidad.

Para hacer esto posible, el nuevo Ordo incluye por primera vez las directrices para una inhumación fuera del Vaticano, algo sin precedentes en los tiempos modernos.


Tres estaciones, menos teatralidad

Aunque se conservan las llamadas tres estaciones —los momentos litúrgicos que siguen a la muerte de un papa—, sus procedimientos han sido redefinidos.

Primera estación: en la capilla, no en el palacio

Tradicionalmente, la muerte del pontífice se certificaba en la habitación papal del Palacio Apostólico, pero Francisco, que eligió vivir en la residencia de la Casa Santa Marta, ha trasladado este acto a su capilla privada.

Allí, inmediatamente después de constatar la muerte, su cuerpo será depositado en el ataúd, sin exhibiciones previas ni ritos en otras dependencias del Vaticano. Esta es una modificación sutil pero significativa que rompe con siglos de protocolo.

Segunda estación: sin báculo ni catafalco

En la segunda etapa, el cuerpo será llevado directamente a la basílica vaticana para ser expuesto en un ataúd abierto —sin catafalco ni ornamentaciones excesivas— para la veneración de los fieles. Tampoco se colocará el báculo papal junto al féretro, otro gesto que elimina los símbolos de poder típicos del pasado.

Además, el féretro será cerrado en la víspera de la misa exequial, ya no durante la ceremonia misma, como se hacía anteriormente.

Tercera estación: un entierro más sobrio

El traslado al lugar de entierro y el acto del sepulcro se desarrollarán con la misma sobriedad. No habrá múltiples féretros, ni ceremonias de sellado pomposas. Como si se tratara del funeral de cualquier obispo, se usará un lenguaje litúrgico más sencillo, eliminando incluso el título de «Romano Pontífice» durante la misa.


Cambios en la estructura del Vaticano

Otro de los ajustes clave es la eliminación de la llamada Cámara Apostólica, una institución que asistía al camarlengo en la administración temporal de la Iglesia durante el período de Sede Vacante. Francisco ha suprimido esta estructura, confiando la gestión exclusivamente al camarlengo, cuya figura sí se mantiene.

Esta decisión implica una simplificación administrativa y una señal clara de que, incluso en su ausencia, la Iglesia puede avanzar con estructuras más ágiles y menos jerárquicas.


¿Qué mensaje deja este nuevo funeral papal?

Más allá de los cambios logísticos, lo que está en juego aquí es el legado simbólico del PAPA Francisco. Al rediseñar su funeral, el pontífice está haciendo una declaración final de principios: que la figura del Papa no debe ser idolatrada ni tratada como la de un monarca, sino como la de un pastor al servicio de su pueblo.

Francisco quiere que su despedida sea un acto de fe, no de espectáculo. Una manifestación de esperanza cristiana, no un show de Estado. En una época donde las formas todavía pesan más que el fondo en muchos sectores del Vaticano, esta es, quizás, su reforma más audaz.


Una revolución hasta el último día

Desde el momento en que eligió llamarse Francisco —en honor a san Francisco de Asís, símbolo de pobreza, humildad y reforma—, Jorge Mario Bergoglio marcó una diferencia. Ahora, en la antesala de su despedida, vuelve a romper esquemas.

El funeral del papa Francisco no será como los demás. Será sobrio, sencillo y profundamente cristocéntrico. Y, como todo lo que ha hecho durante su papado, estará cargado de mensaje.Porque incluso en la muerte, Francisco insiste en recordarnos que la grandeza del PAPA no reside en su poder, sino en su entrega.

Por Adrián Morales

One response to “ ¿Cómo será el funeral del PAPA Francisco?  Todo lo que cambiará tras su muerte”

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