“Gird your loins!” La frase que marcó una era regresa con fuerza: The Devil Wears Prada 2 ya está en producción y se confirma que Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci repetirán sus papeles legendarios en esta esperada secuela. A casi dos décadas del estreno original, el regreso de Miranda Priestly y su temido mundo editorial no solo despierta nostalgia, sino también una gran expectativa sobre cómo ha cambiado la industria de la moda y el periodismo en tiempos de redes sociales, influencers y crisis del papel.
La película, que se estrenará en cines el 1 de mayo de 2026, trae también una adición de peso: Kenneth Branagh se une al elenco como el esposo de Miranda Priestly, el enigmático personaje que hasta ahora solo había sido mencionado, pero nunca visto en pantalla.
Una secuela inesperada (pero muy deseada)
Basada en la novela semi-autobiográfica de Lauren Weisberger, The Devil Wears Prada (2006) se convirtió en un hito del cine de moda y una referencia cultural. La historia de Andy Sachs, una periodista idealista que entra a trabajar a Runway magazine bajo las órdenes de la implacable Miranda Priestly, fue tan influyente que marcó a una generación de profesionales (y fashion lovers) por igual.
Para esta nueva entrega, los detalles del argumento se mantienen en secreto, pero fuentes cercanas a la producción han adelantado que Miranda enfrentará el declive del mundo editorial tradicional, mientras su exasistente Emily (interpretada por Blunt) es ahora una ejecutiva poderosa dentro de un conglomerado de lujo, cuyos presupuestos publicitarios podrían definir la supervivencia de revistas como Runway.
Un retrato de la moda actual
La primera película fue un espejo satírico del sistema de moda de principios de los 2000, pero esta secuela tiene la oportunidad de reflejar un panorama muy distinto: sostenibilidad, diversidad, cancel culture, redes sociales y la desaparición de muchos medios impresos. Miranda Priestly, que alguna vez personificó el frío poder editorial, tendrá que enfrentarse a un ecosistema donde ya no basta con una mirada afilada y una agenda bien curada.
¿Cómo se adapta una figura como ella a los nuevos códigos de la moda? ¿Y qué rol jugará Andy Sachs en todo esto? Aunque su participación está confirmada, no se sabe si volverá como periodista, editora, o incluso como alguien del lado corporativo.
Nostalgia con evolución
Más que una secuela por nostalgia, The Devil Wears Prada 2 parece apostar por una lectura contemporánea del poder, el estilo y la relevancia. En una industria donde las narrativas femeninas complejas aún escasean, traer de vuelta a estos personajes puede representar una oportunidad para resignificarlos.
La película también se conecta indirectamente con la vida real: justo en los días del anuncio, Anna Wintour confirmó que dejará su puesto como editora en jefe de Vogue tras 37 años. La coincidencia ha generado aún más expectativa entre quienes siempre han vinculado a Miranda Priestly con la legendaria editora.
Un guión por escribir (literalmente)
Aunque no se ha revelado quién estará a cargo del guion, se espera que la película conserve el tono afilado, cargado de humor negro e ironía, que caracterizó a la primera entrega. Con un nuevo contexto tecnológico, el diálogo entre generaciones y la tensión entre lo clásico y lo disruptivo podría estar al centro del conflicto.
El regreso de Stanley Tucci como Nigel también ha sido celebrado por los fans. Su personaje fue uno de los corazones emocionales de la historia original, y su visión desde dentro del sistema podría aportar una perspectiva clave.
Moda, poder y legado
Si algo dejó claro The Devil Wears Prada fue que la moda no es superficial: es una forma de poder, de narrativa cultural y de identidad. Esta secuela tiene el reto de mostrarnos cómo ese poder ha cambiado (o no) en los últimos veinte años.
Con un estreno programado para 2026, el hype apenas comienza. Y sí, millones de personas volverán a decir: That’s all.
Por Adrián Morales





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