En el mundo del bienestar masculino, pocos datos resultan tan sorprendentes como este: los hombres que tienen una amante pueden perder hasta cinco kilos en los primeros tres meses de su aventura. ¿La razón? No es una dieta mágica ni un régimen extremo, sino algo mucho más instintivo: el deseo de resultar atractivo para una nueva pareja.
Según una encuesta realizada por el sitio británico IllicitEncounters, especializado en citas para personas casadas, el 72% de los hombres infieles reportaron haber bajado de peso poco después de iniciar una relación extramarital. El promedio: 11 libras, es decir, aproximadamente 5 kilos.
Este cambio físico no es casual. Obedece a una transformación emocional más profunda, en la que el hombre busca reconectarse con una versión idealizada de sí mismo: más deseable, más joven, más en control. La infidelidad no comienza (solo) en la cama, también empieza en el espejo.
Los hombres infieles bajan de peso al iniciar una aventura, revela un estudio
Los investigadores detrás del estudio apuntan que este fenómeno se vincula con una mayor preocupación por la apariencia personal. Muchos hombres comienzan a hacer ejercicio, a cuidar su alimentación y a prestar más atención a su imagen justo después de iniciar una relación clandestina.
Un testimonio anónimo recogido en el estudio lo explica claramente:
“Después de casarme, gané varios kilos sin darme cuenta. Pero cuando conocí a mi amante, me puse las pilas. Empecé a correr, dejé el alcohol y me sentía más vivo que nunca”.
Este tipo de comportamiento responde a lo que los psicólogos llaman “etapa de luna de miel” o honeymoon phase, una fase inicial de euforia romántica en la que el cerebro libera dopamina y oxitocina, hormonas asociadas al placer, la motivación y el apego. Traducido: estás tan ilusionado que hasta el gimnasio se vuelve emocionante.
La doble vida también pesa… y adelgaza
Curiosamente, muchos hombres que atraviesan esta transformación física comienzan a esconder su cambio. El estudio documenta cómo algunos incluso llevan comida chatarra a casa para mantener la fachada y evitar levantar sospechas. Un acto simbólico, pero revelador: quieren seguir viéndose deseables fuera de casa, pero sin generar alertas dentro de su matrimonio.
Esto da lugar a un fenómeno contradictorio: bajar de peso sin que nadie lo note demasiado, una especie de “pérdida de peso encubierta” que opera como estrategia de camuflaje emocional.
¿Qué nos lleva a ser infieles?
Más allá del dato curioso, el estudio también explora los motivos por los que las personas –en especial los hombres, en este caso– deciden ser infieles. Entre los factores principales están:
- Baja autoestima
- Rutina o aburrimiento marital
- Deseo sexual no satisfecho
- Falta de conexión emocional
- Necesidad de validación externa
- Frustración conyugal
- Búsqueda de novedad
La mayoría de estos motivos reflejan carencias internas más que fallas de la pareja oficial. Como subraya la psicología clínica, la infidelidad muchas veces nace no porque alguien «no te dé» algo, sino porque no sabes cómo pedirlo, procesarlo o incluso reconocerlo dentro de ti.

¿Perder peso significa engañar? No necesariamente
Aquí hay una advertencia importante: no todas las transformaciones físicas indican una infidelidad. Empezar a hacer ejercicio o cuidar lo que comes puede estar motivado por cientos de razones más saludables y legítimas: autocuidado, metas personales, problemas de salud, o simplemente un nuevo estilo de vida.
Es fácil caer en el error de conectar puntos de manera equivocada. Los celos pueden distorsionar la percepción de la realidad y hacer que cualquier cambio sea visto como una amenaza. La clave está en la comunicación, la confianza y el conocimiento mutuo.
¿Se puede superar una infidelidad?
Sí, pero no es fácil. La infidelidad puede ser devastadora, pero también puede abrir la puerta a una nueva etapa en la relación, más honesta y consciente. El primer paso siempre es dejar de mentir, tanto al otro como a uno mismo.
El proceso de reconstrucción emocional requiere:
- Tiempo y espacio para procesar la traición
- Comunicación clara y sin evasivas
- Voluntad mutua de sanar
- Terapia profesional, en muchos casos
Algunas parejas logran resurgir con una conexión más profunda y sólida. Otras, simplemente deciden cerrar el ciclo con respeto. En ambos escenarios, la clave está en el compromiso con la verdad.
¿Qué dice el cuerpo cuando el alma miente?
El cuerpo no miente. Incluso cuando la mente justifica, oculta o niega, el cuerpo suele expresar lo que estamos viviendo a nivel emocional. Cambios de peso, rutinas de ejercicio, nuevos hábitos o una preocupación repentina por la apariencia pueden ser señales de transformación interna.
¿Eso significa que tu pareja te está engañando? No. Pero sí podría estar buscando sentirse visto, deseado o válido de una forma que tal vez no estás notando.
Y tal vez ahí empieza la conversación más importante: no sobre la infidelidad en sí, sino sobre el deseo de ser amado otra vez, como al principio.





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