Hay marcas que saben cómo contar historias a través de detalles icónicos. Lacoste, con casi un siglo de historia, siempre ha sabido reinventar su ADN deportivo sin perder la esencia que la ha convertido en un símbolo de estilo atemporal. Esta vez, lo hace con un gesto que une humor, admiración y marketing inteligente: el cocodrilo se convierte en cabra.
Y no en cualquier cabra. Se trata de un homenaje al GOAT del tenis mundial, Novak Djokovic, el jugador más laureado de todos los tiempos, quien forma parte de la familia Lacoste desde 2017. La cápsula especial, titulada con ingenio “Del cocodrilo a la cabra”, coincide con uno de los momentos más emocionantes de la temporada: el US Open, en Nueva York, la ciudad donde René Lacoste comenzó a escribir su leyenda.
Del cocodrilo a la cabra: Lacoste celebra a Djokovic con una colección de edición limitada
No es la primera vez que Lacoste se atreve a mutar su icónico cocodrilo. La firma francesa ha usado su logo como vehículo de mensajes y causas globales. En 2018, por ejemplo, lanzó una colección limitada en la que el cocodrilo desapareció para dar lugar a animales en peligro de extinción —desde la vaquita marina hasta la tortuga rugosa birmana—. Las piezas, en apoyo a Save Our Species, se agotaron en menos de una hora y demostraron el poder cultural de un simple pero poderoso gesto visual.
Hoy, ese mismo espíritu regresa con una narrativa diferente: del animal que simboliza la tenacidad al que representa la grandeza absoluta. El cambio no es arbitrario, sino profundamente simbólico. “GOAT”, en inglés, es el acrónimo de Greatest Of All Time —el más grande de todos los tiempos—, pero también significa literalmente “cabra”. Con veinticuatro títulos de Grand Slam, Novak Djokovic no solo califica para el apodo: lo personifica.

Novak Djokovic y Lacoste: una alianza de valores compartidos
La relación entre Djokovic y Lacoste va mucho más allá de un simple contrato de patrocinio. Desde que el tenista serbio se unió a la marca en 2017, juntos han compartido una etapa histórica. De los 24 Grand Slams que Djokovic ha ganado a lo largo de su carrera, 12 los ha conseguido bajo el estandarte del cocodrilo. Y no solo eso: su impecable rendimiento, su enfoque mental, su resiliencia y su elegancia dentro y fuera de la cancha resuenan con los valores fundacionales que René Lacoste, también jugador y pionero del tenis, imprimió a la marca.
“Novak Djokovic forma parte de la familia Lacoste desde hace más de ocho años. Juntos compartimos un periodo excepcional, durante el cual ganó 12 títulos de Grand Slam, la mitad del total de su carrera. Además de ser un jugador extraordinario, su tenacidad, su mentalidad y sus valores han contribuido a elevar y amplificar la marca”, declaró Thierry Guibert, CEO de Lacoste, durante la presentación de la colección junto al campeón serbio.
El simbolismo de Nueva York: volver al origen para celebrar el presente
No es casual que Lacoste haya elegido Nueva York para presentar esta colección. La ciudad tiene un significado especial en la historia de la marca: fue allí, en el campeonato de Estados Unidos de 1926, donde René Lacoste recibió por primera vez el apodo de “El Cocodrilo”, símbolo de su fuerza, estilo de juego y mentalidad competitiva.
Un año después, inspirado por la necesidad de mayor comodidad y libertad de movimiento, René creó el polo, una prenda revolucionaria que mezclaba elegancia con rendimiento deportivo. Casi un siglo después, Lacoste honra ese mismo espíritu innovador, transformando el logo para rendir homenaje al campeón moderno que encarna el ADN de la casa.
“Transformar hoy nuestro cocodrilo en cabra para rendirle homenaje y desvelar la colección en Nueva York, donde René forjó su leyenda, nos parece una decisión lógica. Esta iniciativa refleja nuestra capacidad para reinventar nuestros códigos manteniéndonos fieles al legado de René Lacoste”, subrayó Guibert.
La colección cápsula “Del cocodrilo a la cabra”: minimalismo deportivo con guiños de grandeza
La nueva cápsula de Lacoste no solo es conceptual; también es altamente ponible. Con piezas que combinan funcionalidad, diseño clásico y un toque coleccionista, cada prenda lleva el logotipo especial de la cabra, diseñado exclusivamente para esta edición, en el icónico verde Lacoste.
Las piezas clave incluyen:
- La polo atemporal en Petit Piqué: una versión actualizada de la clásica polo Lacoste, con la emblemática cabra bordada en lugar del cocodrilo, un corte ligeramente más cuadrado y un guiño sutil a la grandeza del tenis.
- La chaqueta de tafetán con estampado de rombos: con capucha, ligera, resistente a la lluvia y pensada para ofrecer libertad de movimiento. Un must-have para climas cambiantes.
- El pantalón y la camiseta básicos de alto rendimiento: minimalistas, cómodos y perfectamente combinables, diseñados para quienes buscan estilo deportivo con herencia de lujo.
- La gorra de gabardina ligera: con tira autoadherente para un ajuste perfecto, un accesorio que combina practicidad y el toque coleccionista de un logo único.
La colección está disponible en edición limitada y solo en países seleccionados. Como suele ocurrir con las cápsulas especiales de Lacoste, es probable que se agote rápidamente, convirtiéndose en objeto de deseo para fanáticos del tenis, coleccionistas de moda y admiradores de Djokovic.
Moda, deporte y storytelling: cuando la estrategia es puro acierto
El movimiento de Lacoste no solo es un homenaje a Djokovic; es una clase maestra de branding contemporáneo. En una era donde las colaboraciones y cápsulas son moneda corriente, esta destaca por su narrativa auténtica: no se trata de una tendencia momentánea, sino de una conexión real entre el legado de la marca, su embajador estrella y el significado cultural de la palabra GOAT.
Al transformar su logo —una decisión que pocas marcas con tanta herencia se atreven a tomar— Lacoste demuestra su capacidad de evolucionar sin perder lo que la hace reconocible: elegancia, herencia deportiva y un toque de irreverencia controlada.
Lo que esto significa para el lujo deportivo
Con esta cápsula, Lacoste reafirma su posición como pionera del lujo deportivo, una categoría donde la herencia histórica y el diseño funcional se encuentran con la cultura pop, el marketing creativo y el coleccionismo de edición limitada. La apuesta por Djokovic, quien sigue sumando récords, fortalece además el vínculo entre la marca y una generación de consumidores que busca autenticidad y relevancia cultural.
En un mercado cada vez más saturado de colaboraciones superficiales, Lacoste demuestra que, cuando el storytelling está bien construido, una cápsula no es solo ropa: es una pieza de historia.










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