La moda también puede ser una forma de contar la historia de un país, preservar los saberes de sus comunidades y abrir nuevas conversaciones sobre identidad. Esa fue la premisa con la que Carla Fernández inauguró Volvo Fashion Week México el 12 de octubre, en la Ciudad de México, con una presentación que puso en el centro el valor colectivo de la artesanía y su capacidad para dialogar con el presente. En una industria que constantemente busca nuevas formas de expresión, la diseñadora recordó que la innovación también puede nacer de las técnicas que han pasado de generación en generación.
La protagonista de esta primera jornada fue PACÍFICA, una colección de 25 looks que toma como punto de partida el Galeón de Manila, la ruta comercial que conectó Asia, América y Europa entre los siglos XVI y XIX. A través de esta referencia histórica, Fernández propone mirar la indumentaria indígena mexicana desde una perspectiva más amplia: como parte de una historia de intercambios, encuentros y transformaciones culturales que continúa desarrollándose hasta nuestros días.
Lejos de entender la tradición como algo estático, la colección explora su naturaleza cambiante. Los materiales, las técnicas y los lenguajes visuales se convierten en testimonios de una historia compartida, en la que las comunidades creadoras han mantenido vivos sus conocimientos mientras encuentran nuevas maneras de expresarlos. El resultado es una propuesta que mira al pasado sin quedarse en él y que reconoce en la colaboración una de las fuerzas más importantes para imaginar el futuro de la moda mexicana.
Una pasarela donde la hermandad se convierte en lenguaje
Si hubiera que resumir el espíritu de PACÍFICA en una sola palabra, sería hermandad. Así lo expresó Carla Fernández al hablar de una colección que entiende la creación como un proceso colectivo, en el que cada persona, técnica y elemento aporta algo indispensable al resultado final. Esta idea también se trasladó a la puesta en escena, concebida como un performance que se alejó de los códigos convencionales de un desfile para construir una experiencia en torno al movimiento, la música y la convivencia.
La presentación tomó como referencia el juego de las sillas y convirtió diez de ellas en parte fundamental de la narrativa visual. Vestidas para integrarse al universo de la colección, las sillas compartieron protagonismo con los bailarines y la música en vivo, creando una escena donde los cuerpos, los objetos y las prendas parecían contar una misma historia. Cada elemento tenía una función dentro de la composición, pero ninguno buscaba imponerse sobre los demás.

La propuesta escénica reforzó así una de las ideas centrales de Fernández: la moda no tiene que construirse alrededor de una única figura para generar impacto. En palabras de la diseñadora, “Ninguna pieza es protagonista, todas tienen el mismo valor”. La frase resume una visión que reconoce la importancia de cada participante en el proceso creativo y que cuestiona la idea de que el valor de una colección depende exclusivamente de una prenda extraordinaria o de una imagen individual.
En PACÍFICA, el verdadero protagonismo está en las conexiones. Los hilos evocan historias que atraviesan territorios; los nudos representan vínculos que se fortalecen con el tiempo, mientras que las sillas vestidas sugieren que incluso los objetos cotidianos pueden adquirir nuevos significados cuando se convierten en parte de una narrativa colectiva. La pasarela se transforma, de esta manera, en un espacio donde la moda se experimenta no solo a través de la mirada, sino también mediante el ritmo, el movimiento y la memoria.

La artesanía mexicana como expresión de lujo y alta costura
Uno de los aspectos más significativos de la colección es su proceso de creación. PACÍFICA reunió el trabajo de artesanos de Oaxaca, Guerrero, el Estado de México, Guanajuato y la Ciudad de México, demostrando que la riqueza del diseño nacional se encuentra también en los conocimientos y las técnicas que sobreviven gracias a sus comunidades creadoras.
Para Carla Fernández, la artesanía representa una forma de excelencia que merece ocupar un lugar central en la conversación sobre el lujo. La diseñadora la ha definido como “la alta costura de México”, una declaración que invita a reconsiderar las ideas tradicionales sobre el valor de una prenda. Detrás de cada técnica artesanal existe tiempo, conocimiento, precisión y una historia que no puede separarse de las personas que la mantienen viva.

Esta perspectiva cobra especial relevancia en un momento en el que la industria de la moda reflexiona sobre la procedencia de los materiales, los procesos de producción y la responsabilidad cultural de las marcas. Frente a un sistema que suele privilegiar la velocidad y la novedad constante, el trabajo artesanal propone otra relación con el tiempo: una en la que la destreza manual, la transmisión de saberes y la colaboración son fundamentales para construir piezas con significado.
La colección también incorporó chaquira wixárika de KUU, así como joyería de plata de Ellena Natalia Díaz y de la propia Carla Fernández. Estas colaboraciones amplían el universo de PACÍFICA y muestran cómo distintas disciplinas pueden encontrarse dentro de una misma propuesta sin perder sus particularidades. Más que reunir elementos decorativos, el proyecto pone en diálogo diferentes formas de creación y reconoce que la identidad de la moda mexicana se construye desde múltiples voces.

Volvo Fashion Week México abre una conversación sobre el futuro del diseño nacional
Con esta presentación, Volvo Fashion Week México inició su edición de octubre en la capital, después de celebrar una entrega en Guadalajara durante abril. La elección de Carla Fernández como protagonista de la jornada inaugural marcó el comienzo de una semana que vuelve a situar al diseño nacional en el centro de la conversación cultural y creativa.
La presencia de PACÍFICA en la apertura también invita a pensar en el papel que desempeñan las plataformas de moda más allá de las tendencias de temporada. Una pasarela puede funcionar como escaparate para nuevas propuestas, pero también como un espacio para reconocer el trabajo de las comunidades, visibilizar procesos creativos y acercar al público a las historias que existen detrás de cada colección.

En este sentido, la propuesta de Fernández encuentra su fuerza en una idea sencilla, pero profunda: la tradición no necesita permanecer intacta para conservar su valor. Puede transformarse, dialogar con otros lenguajes y encontrar nuevas formas de expresión sin renunciar a los conocimientos que le dieron origen. Esa capacidad de evolucionar es precisamente lo que permite que la artesanía siga formando parte de la moda contemporánea.
PACÍFICA no busca contar una historia únicamente desde las prendas, sino desde las relaciones que las hacen posibles. En cada textura, colaboración y movimiento escénico aparece una invitación a reconocer que la creatividad mexicana es el resultado de encuentros entre personas, territorios y generaciones. Así, Carla Fernández abrió Volvo Fashion Week México con una colección que entiende la moda como un acto de memoria, pero también como una posibilidad de construir comunidad.

Porque cuando la artesanía encuentra nuevas maneras de habitar el presente, el pasado deja de ser un lugar distante y se convierte en una fuente viva de inspiración. Y en PACÍFICA, esa historia se cuenta mejor cuando todas las voces tienen un lugar en la escena.




Deja una respuesta