Platicamos con Karla Garrido sobre Sujo, ganadora del Premio Ariel a Mejor Película, y más temas del entretenimiento en México
Karla Garrido, la actriz mexicana que brilla en la serie Quebranto y forma parte del elenco principal de Sujo, la película ganadora del Ariel 2025 a Mejor Película, nos comparte su experiencia frente a cámara, los retos que implica trabajar con niños actores y su visión sobre el futuro de la industria cinematográfica mexicana.

Iniciando con Sujo, Karla nos explica que la preproducción comenzó hace cinco años, liderada por las directoras, guionistas y productoras del proyecto —Astrid Rondero y Fernanda Valadez—, quienes también fueron las “matriarcas” de la película. “Nosotros llegamos ya en la última fase de la preproducción; hicimos varios filtros de casting, y en la última prueba de química, Yadhira y yo quedamos como pareja en escena. Era crucial porque nuestras escenas incluían a niños y necesitábamos tener una conexión real”, comenta.
Tras los castings, el equipo se trasladó a Guanajuato, donde trabajaron con niños de 4 y 5 años que no eran actores profesionales. Karla recuerda que además de los talleres con los niños, también involucraron a sus madres para garantizar confianza y permiso: “Fue un trabajo muy delicado y hermoso. Después rodamos seis semanas en Guanajuato la primera parte de la película, que se desarrolla en la infancia de los personajes, y luego nos trasladamos a Ciudad de México. La logística fue compleja, pero el proceso fue enriquecedor”.
Sobre su proceso de preparación bajo el personaje de Rosalia, Karla reflexiona: “Hacer una película es un gran reto, porque no solo es interpretar un personaje, sino habitarlo en todos los sentidos. Trabajar con niños fue quizá el mayor desafío: ellos no entienden del todo la ficción, están jugando, y eso hace que el rodaje sea divertido y complejo a la vez. Pero disfruté cada minuto”.
“Hacer una película es un gran reto, porque no solo es interpretar un personaje, sino habitarlo en todos los sentidos. Trabajar con niños fue divertido y complejo a la vez, y disfruté cada minuto.”

Su formación teatral se combina con métodos más personales e intuitivos. “Analizo a mis personajes desde su historia, sus motivaciones, pero también incorporo herramientas como cartas, tarot o astrología, y me conecto con el espacio físico: no es lo mismo rodar en un foro que en un cerro, la luz, el clima, el olor, todo influye”.
Karla no duda en elogiar la labor de las directoras Astrid y Fernanda: “Son mujeres que han luchado contra un sistema tradicionalmente dominado por hombres. Esta es su tercera película y estoy segura de que serán un referente en la industria. Son muy claras en lo que quieren y buscan personajes más allá del renombre; eso es algo que muchos directores deberían practicar, un compromiso social con nuestra industria”.
“Esta es mi tercera película, y trabajar con directoras que buscan abrir caminos me ha enseñado mucho sobre quién soy y qué quiero representar en la industria.”

En cuanto a su proceso para personajes distintos, desde Quebranto hasta Las Azules, Karla explica: “Soy una actriz muy física. Entreno equitación, bailo, trabajo el cuerpo como herramienta de interpretación. El cuerpo activo y alerta es esencial, porque reacciona a lo que el otro me da y al espacio en el que estamos rodando. Mi trabajo es estar presente y sensible a todo lo que sucede en escena”.
Respecto a la diferencia entre teatro y cine, asegura que la transición ha sido natural: “En teatro, la energía es más explosiva porque debe llegar a todos; en cine y televisión es más íntima y contenida, pero la verdad y la preparación deben ser las mismas. La diferencia radica en el tiempo y la logística: en teatro hay ensayos prolongados, en cine todo es más rápido, pero el respeto por la historia y la verdad del personaje debe ser igual”.
“No quiero hacerme expectativas. Estoy abierta a cualquier proyecto que me saque de mi zona de confort y me permita seguir creciendo como actriz.”

Finalmente, Karla comparte su visión de proyectos futuros: “No quiero hacerme expectativas. Estoy abierta a cualquier proyecto que me implique riesgo emocional o físico, que me saque de mi zona de confort. Mientras pueda actuar, soy feliz. Lo importante es que los proyectos me enseñen algo y me permitan seguir creciendo como actriz”.





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