Con la reciente muerte del PAPA Francisco, se activa uno de los procesos más solemnes y decisivos en la historia de la Iglesia católica: el cónclave. Esta reunión secreta, cargada de simbolismo y decisiones que impactan a más de 1,300 millones de católicos en el mundo, se desarrollará en la Capilla Sixtina y tendrá la misión de elegir al nuevo Pontífice.
Pero esta vez, algo ha cambiado. El cónclave de 2025 será el más diverso geográficamente de la historia moderna. Y aunque Europa sigue dominando numéricamente, América Latina —y México en particular— jugarán un papel clave en este histórico proceso.
México en el centro del escenario: Los cardenales con derecho a voto
México, con una de las comunidades católicas más grandes del mundo, tiene actualmente seis cardenales en el Colegio Cardenalicio, aunque solo dos de ellos tienen derecho a voto en el próximo cónclave:
Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, de 75 años, nombrado cardenal por el Papa Francisco en 2016.
Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, de 74 años, creado cardenal en 2011 por Benedicto XVI.
Ambos figuran entre los 135 cardenales menores de 80 años que conforman el cuerpo electoral del cónclave. Aunque México no tiene un número masivo de electores en comparación con Italia o Estados Unidos, estos dos purpurados representan a una Iglesia mexicana con gran peso simbólico y pastoral en el continente.
Los otros cardenales mexicanos (sin voto)
Los cuatro cardenales mexicanos restantes ya superaron el umbral de edad que marca el límite para participar con voz y voto en el cónclave:
- Alberto Suárez Inda (85 años), arzobispo emérito de Morelia.
- Felipe Arizmendi Esquivel (84 años), obispo emérito de San Cristóbal de las Casas.
- Juan Sandoval Íñiguez (91 años), ex arzobispo de Guadalajara.
- Norberto Rivera Carrera (82 años), ex arzobispo primado de México.
Aunque estos nombres no formarán parte de la votación directa, su trayectoria, relaciones dentro de la Curia y peso moral siguen siendo relevantes en las discusiones y dinámicas previas al cónclave.
Un colegio cardenalicio más diverso que nunca
Bajo el pontificado de Francisco, el rostro del Vaticano ha cambiado significativamente. Durante sus más de 10 años como líder de la Iglesia católica, el papa argentino nombró al 80% de los cardenales electores actuales, un hecho sin precedentes en la era moderna.
La composición del cónclave refleja esta transformación: de los 135 cardenales con derecho a voto, 24 son latinoamericanos, 25 asiáticos, 18 africanos, y el resto se distribuye entre Europa, Norteamérica y Oceanía. Aunque Europa aún concentra 55 electores, su hegemonía ha sido claramente erosionada.
Este rediseño no solo responde a una visión pastoral más inclusiva y global, sino también a la voluntad de Francisco de descentralizar el poder vaticano. Prueba de ello es que países que nunca habían tenido representación cardenalicia, como Mongolia, Lesoto, Timor Oriental o Tonga, ahora cuentan con voz en el proceso de sucesión papal.
¿Qué se espera del próximo cónclave?
Aunque muchos de los cardenales fueron nombrados por Francisco, eso no garantiza que el próximo Papa continúe su línea reformista. El colegio cardenalicio no es un bloque homogéneo, y en su interior conviven visiones muy distintas sobre el futuro de la Iglesia.
Lo que sí es evidente es que el perfil de los electores ha cambiado. Hoy, los cardenales proceden de contextos culturales, sociales y geopolíticos mucho más amplios. Esto podría inclinar la balanza hacia la elección de un Papa más sensible a las realidades del Sur Global, incluyendo América Latina, África y Asia.
En este sentido, el poder simbólico y pastoral de México —el segundo país con más católicos del mundo— podría influir indirectamente en las dinámicas internas, sobre todo si se considera la cercanía del cardenal Aguiar Retes con los valores impulsados por Francisco: apertura, diálogo interreligioso y opción preferencial por los pobres.
La influencia de América Latina en la Iglesia del futuro
Aunque Europa ha sido históricamente el centro de gravedad del catolicismo, América Latina representa hoy casi el 40% de todos los católicos del planeta. El papa Francisco, primer pontífice latinoamericano, quiso corregir ese desequilibrio histórico con una representación más justa y plural.
Hoy, además de los cardenales mexicanos ya mencionados, figuran en la lista de electores:
- Siete brasileños, como João Braz de Aviz o Leonardo Steiner.
- Cuatro argentinos, entre ellos el teólogo Víctor Manuel «Tucho» Fernández.
- Dos chilenos, Celestino Aós y Fernando Chomali.
- El cubano Juan de la Caridad García Rodríguez.
- El guatemalteco Álvaro Ramazzini.
- El peruano Carlos Castillo.
- El uruguayo Daniel Sturla, entre otros.
Este bloque latinoamericano, aunque aún superado en número por los europeos, representa un contrapeso significativo y con fuerte influencia pastoral.
¿Puede haber otro PAPA latinoamericano?
La posibilidad de que el próximo Papa sea nuevamente latinoamericano no es una utopía. El precedente de Francisco rompió una barrera cultural que durante siglos parecía infranqueable. Si bien no existe una “campaña” como tal dentro del cónclave, sí hay figuras latinoamericanas que han ganado respeto dentro de la Curia y fuera de ella.
Nombres como Víctor Manuel Fernández (Argentina), Pedro Barreto (Perú) o Leonardo Steiner (Brasil) circulan entre los posibles papables. Sin embargo, el hermetismo del cónclave impide hacer predicciones certeras.
Lo que sí podemos afirmar es que el mapa eclesiástico ha cambiado, y con él, las prioridades de la Iglesia católica.
México tiene voz en el futuro del Vaticano
La muerte del Papa Francisco marca el fin de una era. Pero también abre una ventana de oportunidad para que voces nuevas, más diversas y representativas, definan el rumbo de la Iglesia en el siglo XXI.
México, a través de sus dos cardenales electores, forma parte de ese proceso histórico. Aunque no tiene mayoría numérica, su presencia es simbólica, poderosa y profundamente vinculada con la espiritualidad del continente.
El próximo cónclave no solo elegirá a un líder espiritual. Elegirá, también, una visión del mundo. Y México estará ahí para dar su voto.
Por Adrián Morales





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