En un país donde las telenovelas aún dominan el horario estelar y el concepto de “media naranja” sigue presente en canciones, poemas y discursos de boda, cuesta creer que la monogamia ya no sea el único modelo de amor. Pero los datos no mienten: México está experimentando un giro en su manera de relacionarse afectiva y sexualmente.

De acuerdo con el estudio No Monogamia en Latinoamérica, más de la mitad de los mexicanos ha estado involucrado en una relación no monógama al menos una vez en su vida. A esto se suma un dato aún más revelador: una de cada tres parejas reconoce haber sido infiel en algún momento.

Lejos de ser un fenómeno marginal, las relaciones no exclusivas están emergiendo como una tendencia visible, especialmente entre las generaciones más jóvenes. ¿Estamos ante un cambio profundo en la forma de amar?

Relaciones abiertas, poliamor y más: ¿Qué está pasando en México?

Las estadísticas muestran que, luego de una infidelidad o una primera experiencia en una relación no monógama, muchas personas en México están optando por modelos relacionales alternativos. Según el estudio citado, los modelos más comunes son:

  • Relaciones abiertas (26%)
  • Poliamor (9%)
  • Parejas swinger (9%)
  • Anarquía relacional (8%)
  • Tríadas (6%)
  • Polifidelidad (5%)
  • Poligamia (4%)

Estas cifras representan una transformación cultural silenciosa, pero potente. Ya no se trata únicamente de “fallar” a un compromiso, sino de replantear qué entendemos por fidelidad, amor y compromiso. Muchas parejas están dejando atrás la idea de que el amor verdadero solo puede vivirse entre dos personas bajo el mismo techo.

La psicología del nuevo amor: tradición vs. realidad

Karla Estrada Villavicencio, psicóloga de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), explica que, a pesar de este auge en modelos no monógamos, México sigue siendo un país profundamente influenciado por la tradición y el conservadurismo, tanto en lo civil como en lo religioso.

“Crecemos con el ideal de la pareja monógama heterosexual que dura para siempre. Pero la realidad emocional y afectiva de las personas hoy es mucho más compleja. Las exigencias de la vida contemporánea, la velocidad con la que vivimos y la constante exposición a nuevas formas de pensar están haciendo que muchas personas cuestionen ese modelo único”, señala la especialista.

Según Estrada, este choque entre ideal y realidad es uno de los principales detonantes de conflictos emocionales, ansiedad y depresión en consulta. “Muchos llegan a terapia por culpa o vergüenza tras vivir un vínculo múltiple o por no poder mantener una relación exclusiva, aunque no necesariamente estén rompiendo acuerdos”, agrega.

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El amor ya no es exclusivo: México y su despertar a las relaciones no monógamas Getty Images

¿Quiénes se atreven más?

Los hombres encabezan las estadísticas en cuanto a experiencias fuera de la monogamia. Según datos de SciELO, el 30.6% de los hombres ha sido infiel sexualmente, frente al 12.8% de las mujeres. No obstante, los expertos advierten que esa brecha se está acortando: las mujeres están participando cada vez más activamente en relaciones abiertas, tríadas o poliamorosas.

Esto responde, en parte, a un cambio en los discursos de género y a la creciente autonomía emocional y sexual de las mujeres. Aunque todavía existen estigmas más fuertes hacia ellas cuando deciden vivir relaciones no tradicionales, el cambio está en marcha.

Post-pandemia y deseo de felicidad: ¿Qué buscamos realmente?

Francisco García Mendoza, antropólogo también de la UAEMéx, destaca otro punto clave: la pandemia fue un punto de inflexión. Aislados, enfrentando pérdidas y repensando nuestras prioridades, muchas personas reevaluaron sus relaciones.

“La pandemia no solo evidenció la fragilidad de las relaciones tradicionales, sino que también desató una búsqueda más desesperada de bienestar. Nunca antes habíamos estado tan obsesionados con la felicidad… y, paradójicamente, nunca habíamos sido tan infelices”, comenta García Mendoza.

La necesidad de vivir vínculos más auténticos, adaptados a las necesidades individuales, ha llevado a muchos a experimentar nuevas formas de conexión. Y aunque no todas funcionan, ni son para todos, el simple hecho de que se hablen y practiquen demuestra que estamos en una nueva era afectiva.

¿Qué tan preparados estamos para este cambio?

A pesar de las cifras y el creciente interés, aún hay un largo camino por recorrer. El miedo al juicio social, la falta de información y los prejuicios siguen siendo barreras importantes para quienes desean explorar relaciones no monógamas de forma ética y consensuada.

Los expertos insisten en que no se trata de “promover la infidelidad” ni de eliminar la monogamia como opción. Lo importante es que las personas puedan elegir el tipo de vínculo que mejor se adapte a sus necesidades, deseos y valores, sin caer en imposiciones culturales o morales.

La era del amor con acuerdos: hacia una nueva ética afectiva

Estamos viviendo una transformación profunda en la manera de construir relaciones. Lo que antes era motivo de escándalo hoy empieza a ser visto como una alternativa válida. La clave está en la honestidad, el consentimiento informado y la comunicación abierta entre quienes deciden amar fuera del molde tradicional.

¿Se acabó la monogamia? No del todo. Pero ya no es la única historia de amor posible.

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