Shakira es una de las artistas colombianas más reconocidas a nivel internacional, pero su vínculo con Colombia también se ha construido lejos de los escenarios. Desde hace años, la cantante ha utilizado parte de sus esfuerzos y recursos para impulsar proyectos relacionados con la educación infantil, convencida de que el acceso a oportunidades educativas puede transformar la vida de una comunidad. Uno de los ejemplos más importantes de esta labor se encuentra en Cartagena, donde su Fundación Pies Descalzos participó en la creación de una institución educativa pensada para atender a cientos de familias.
El proyecto tomó forma en Lomas del Peyé, una zona de Cartagena que se convirtió en el hogar de un complejo educativo de grandes dimensiones. Para hacerlo realidad, Shakira aportó casi cuatro millones de dólares, una cantidad que representó alrededor del 46% de la inversión total de la obra. El resto del presupuesto fue reunido mediante la colaboración de diferentes aliados del sector público y privado, convirtiendo al colegio en un proyecto que nació de la suma de distintos esfuerzos.
La Institución Educativa Lomas del Peyé fue inaugurada en 2014 y desde entonces se ha convertido en uno de los proyectos más representativos de la Fundación Pies Descalzos. Más que construir un edificio dedicado exclusivamente a las clases, la iniciativa buscó crear un espacio capaz de acompañar distintas necesidades de los niños, jóvenes y familias de la zona.
Un colegio pensado para transformar toda una comunidad
El complejo educativo ocupa aproximadamente 7,780 metros cuadrados y fue diseñado con capacidad para recibir hasta 1,700 estudiantes. Su infraestructura contempla diferentes etapas de formación, desde primera infancia hasta educación primaria y secundaria, con espacios pensados para que los alumnos puedan desarrollarse en distintos ámbitos.
La institución cuenta con aulas especializadas, biblioteca, comedor y áreas deportivas, además de espacios destinados a actividades comunitarias. Esta combinación hace que el colegio tenga una función que va más allá del aprendizaje académico. El objetivo es que niños y jóvenes puedan encontrar dentro de un mismo lugar herramientas para su formación, convivencia y desarrollo personal.
Este aspecto resulta especialmente relevante cuando se habla de proyectos de infraestructura educativa. Una escuela no solamente representa un sitio al que los estudiantes acuden durante algunas horas del día; también puede convertirse en un punto de encuentro para las familias y en un espacio capaz de fortalecer los vínculos de una comunidad. En el caso de Lomas del Peyé, esta visión fue parte fundamental de la propuesta impulsada por la Fundación Pies Descalzos.

La inversión de Shakira también generó oportunidades de trabajo
El impacto del proyecto comenzó incluso antes de que los estudiantes ocuparan las aulas. Durante el proceso de construcción se generaron entre 350 y 400 empleos directos, de acuerdo con información de la Fundación Pies Descalzos. Una parte importante de estos puestos fue ocupada por habitantes de barrios cercanos, por lo que la obra también tuvo una repercusión económica en la zona.
De esta manera, la construcción del colegio significó una inversión que no se limitó al terreno educativo. Mientras el proyecto avanzaba, también abrió oportunidades laborales para personas de la comunidad, integrando a los habitantes de la zona en el desarrollo de una infraestructura que posteriormente beneficiaría a nuevas generaciones.
La iniciativa refleja una de las características de la labor de la fundación de Shakira: trabajar en proyectos que buscan generar efectos a largo plazo y que no se queden únicamente en una acción puntual. La educación se convierte así en el centro de una estrategia más amplia, en la que infraestructura, comunidad y oportunidades están conectadas.

Más de una década formando nuevas generaciones
A más de diez años de su inauguración, el colegio continúa formando parte de la vida cotidiana de la comunidad de Lomas del Peyé. La institución recibe cada año a más de mil niños y niñas, manteniendo activo el propósito con el que fue concebida: ampliar las posibilidades de acceso a una educación de calidad para los menores de la zona.
Para Shakira, este tipo de proyectos representa una dimensión distinta de su trayectoria pública. Mientras su carrera musical la ha llevado a escenarios de todo el mundo, su trabajo con Fundación Pies Descalzos mantiene una conexión directa con Colombia y, particularmente, con las necesidades de niños y jóvenes.
La historia del colegio en Cartagena también ayuda a entender por qué la educación se ha convertido en uno de los ejes centrales de la labor social de la cantante. El proyecto no se reduce a la cantidad de dinero invertida o al tamaño de sus instalaciones, sino a la posibilidad de que un espacio educativo permanezca activo durante años y acompañe a generaciones enteras.
El legado de Shakira también se construye fuera del escenario
La carrera de Shakira ha estado marcada por éxitos musicales, premios y grandes espectáculos, pero proyectos como el de Lomas del Peyé muestran otra faceta de su trayectoria. A través de Fundación Pies Descalzos, la cantante ha impulsado iniciativas enfocadas en mejorar las condiciones educativas de niños y jóvenes en Colombia, llevando su influencia hacia un terreno en el que los resultados se miden en oportunidades que pueden permanecer durante décadas.
El colegio de Cartagena es, en ese sentido, una de las expresiones más visibles de ese compromiso. Con una inversión cercana a los cuatro millones de dólares por parte de la artista, una infraestructura creada para miles de estudiantes y una función que involucra también a la comunidad, el proyecto se mantiene como un ejemplo de cómo una iniciativa educativa puede convertirse en un punto de encuentro y crecimiento colectivo.
Más de diez años después de abrir sus puertas, la institución continúa siendo parte de la vida de cientos de familias. Y mientras Shakira sigue construyendo su historia dentro de la música, su trabajo filantrópico deja otro tipo de huella: una que se encuentra en las aulas, en las oportunidades educativas y en las nuevas generaciones de niños y jóvenes colombianos.




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